
Fragmento del poema:
LA FLOR AMARILLA DE LOS SEPULCROS
¿Por qué somos perseguidos los indios?
¿Qué te hemos hecho Guatemala?
¿Por qué ese odio, esa sed de sangre...?
Nosotros no le debemos nada a la
muerte.
¿A dónde ir, por qué uir?
si aquí se asentaron nuestros
antepasados,
aquí nacieron nuestros abuelos,
aquí nacieron nuestros padres,
aquí nacimos y naceran nuestros
hijos:
esta tierra es nuestra.
¿Por qué buscar refugio en otra parte?
¿Por qué hemos de ser peregrinos?...
Matan indios bajo cualquier pretexto:
Hab borrado pueblos y aldeas enteras.
Señor de los cielos,
señor de la tierra:
¿En dónde estás cuando pasan estas cosas,
Por qué consentis a los asesinos...?
Somos pobres pero trabajadores,
nuestro pecado es ser honrados.
...
La justicia no habla en lenguas de indios,
La justicia no desciende a los pobres,
La justicia no usa caites,
la justicia no camina descalza
por caminos de tierra.
Gritos aqí,
gritos allá,
Gritos por todos lados,
la prepotencia se impone: pela los
dientes; y nosotros aldeanos y puebleros
tragándonos
la saliva amarga de nustra impotencia,
sin poder defendernos más que
con nuestros humildes pechos
desnudos.
caminamos por las calles,
caminos y callejones, con miedo:
¿Quién va adelante, quien viene atrás,
qué fue ese ruido...?
Cualquier sombra provoca sobresalto,
el aleteo de un zopilote asusta, nos hace temblar el alma.
...
En este país nos ven
Solo para fines egoístas:
los políticos se paran sobre nosotros,
los terratenientes nos explotan,
las religiones nos confunden,
y las oficinas de turismo nos exhiben...
Todo esto me desgarra el corazón.
Hermano,
tomémonos este vaso de agua clara,
cantemos aquel cantito del sanate,
démonos un abrazo, olvidá tu tristeza
apenas te puedo mirar entre mis
lagrimas
buscá hoy tu contento`
porque mañana...
!Quien sabe...!
Humberto Ak´abal
